Ilustre y Antigua Hermandad del Santo Rey Mártir Hermenegildo

Historia

ANTECEDENTES HISTORICOS

 De la devoción al Santo en el Sitio de la Puerta de Córdoba en Sevilla

San Hermenegildo (564-585) rey mártir, está declarado Patrono de los conversos por la Iglesia Católica, y es junto a San Fernando rey, Patrono protector de la Monarquía Española. Convertido del arrianismo al catolicismo, en la noche de Pascua es decapitado por negarse a recibir la comunión de manos de un obispo arriano. Es llamado El Mártir del Sacramento por la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), monja jerónima, que le dedica un auto sacramental.

Desde antiguo los sevillanos fueron muy devotos del visigodo San Hermenegildo, rey de Sevilla, conservándose la tradición que en esta ciudad sufrió cárcel y martirio en la Torre-Puerta de Córdoba, siendo bajo los soterraños de esta donde se conservaría la sepultura de su cuerpo. Ello justifica que Sevilla fuera la ciudad que siempre fue a la cabeza en devoción a su Santo Rey Hermenegildo y lo tenga como Co-patrono local.

Tras largas disputas históricas con Sevilla, es opinión de los historiadores que sufrió el martirio en Tarragona, al ser la actual muralla hispalense del tiempo de los árabes y posterior al santo. Nada se sabe de su tumba, que pudo ser traído a Sevilla para veneración y memoria de su rey. Se sabe que la cabeza cortada, tras la invasión del Islam en el 711, fue trasladada al Norte donde la ocultaron. Una vez hallada, fue llevada la reliquia a la Catedral de Zaragoza y guardada desde el s.XII en el Convento de monjas sanjuanistas en Sixena (Huesca). Actualmente se encuentra en el Escorial.

A lo largo de los siglos, los alrededores de la Puerta de Córdoba han sido lugar de piedad y culto de santos mártires. Desde las persecuciones de los romanos, al situarse el camposanto o cementerio cristiano en las huertas del hoy convento de Capuchinos, donde se veneraba la tumba de las Santas Justa y Rufina, mártires del s.III. A principios del s.XIV, la Ronda de Capuchinos era denominada como Degolladero de los Cristianos, nombre que proviene del gran número de cristianos mozárabes que murieron mártires en las persecuciones del tirano Ah derraman II, Emir de Córdoba, en el s.IX.

Atraídos por la santidad del sitio, en los siglos XVI - XVIII, algunos sacerdotes y devotos se instalaron junto a la ermita de San Hermenegildo, entregados a una vida de piedad y penitencia como anacoretas, y tanto aumentó su número que el Duque de Alcalá (Hermano Mayor y protector de la Hermandad, Alcalde Perpetuo de todas las torres de las murallas de Sevilla) les concedió seis torres de la muralla, tres a cada lado del templo, en las que labraron sus celdas y retirados vivían.

RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LA HERMANDAD DE SAN HERMENEGILDO

De los orígenes de la Hermandad a la canonización de San Hermenegildo

 La Ilustre y Antigua  Hermandad del Santo Rey Hermenegildo, sita en Sevilla en su Iglesia propia al sitio de la Puerta de Córdoba, procede en sus orígenes de la reconquista cristiana de Sevilla en 1248 por el Santo Rey Fernando III. Dicelo expresamente en el prólogo de la Regla más antigua: “Y así quisieron en memoria de su nombre (Hermenegildo) cuando perdida ya la recobraron de los Moros, instituir esta Hermandad, como parece por los papeles antiguos de ella.  Los caballeros conquistadores asentados tras el Repartimiento, fundan la hermandad en honor del Santo Rey en la Puerta de Córdoba. Celebran justas y torneos en su honra en la tardes de la víspera del día del Santo, en los terrenos desde esta Puerta hasta la Puerta del Sol”.

Desde la restauración cristiana la Hermandad obtuvo rentas y posesiones. Según Escritura ante Alfonso Ruiz de Porras, Escribano Público, en 7 de enero de 1467, el Prioste y cofrades de San Hermenegildo en la Puerta de Córdoba, dieron a censo perpetuo unas casas, frente al Hospital de San Hermenegildo, a Juan Ruiz de la Puebla en cierto precio. Así mismo, otra Escritura ante Pedro González, Escribano Público, en 3 de julio de 1482, hace donación por Beatriz García de Molina a la Iglesia de San Julián de dos aranzadas de olivar, para que el aceite que se obtenga se diese la mitad para alumbrar a Nª. Sª. de la Hiniesta y la otra mitad a San Hermenegildo en la Puerta de Córdoba para sus lámparas.

La Hermandad funda hospital (ya existe en 1467 como se dice) dedicado al Santo Rey, que estuvo en la calle Azofaifo de la collación de San Julián, y se empleaba en la curación y cuidado de enfermos y pobres. En 1587 tuvo lugar la reducción de hospitales, extinguiéndose todos menos dos, el del Amor de Dios y el Espíritu Santo, y este de San Hermenegildo quedó en poder de su hermandad, y de él labraron dos casas para su renta.

Por el transcurso del tiempo hubo que reformar la primitiva Regla, y se hizo una nueva que aprobó el Licenciado Martín Fernández de Ugarte, Provisor de la ciudad y Arzobispado, por el Ilmo. Sr. D. Alonso Manrique, Inquisidor General, Cardenal y Arzobispo de Sevilla, ante Juan Pérez su Notario en 2 de septiembre de 1536.

A fines del s. XVI una vez que el Cabildo abrió un Postigo más amplio junto a la Torre-Puerta, el recinto de la antigua puerta ya inútil para su función defensiva fue entregado a la Hermandad para su capilla. El cordobés Ambrosio de Morales (1513-1591), Cronista oficial del rey Felipe II, con especial devoción al Santo ya que le atribuía el milagro de no haber muerto ahogado en el Puerto de Santa .María, cuando en su juventud se disponía a viajar a Roma, la alcanza a ver en la antigua forma en la parte superior de la torre, tan triste y espantosa hasta 1569 que se reparó y adornó a costa de Francisco Guerrero, Armero de Sevilla. Ambrosio de Morales en cuya renovación dijo Misa, en la parte exterior de la torre hizo poner lápida, en latín y castellano: “Oh tú cualquiera que pasas, venera rendido este lugar consagrado con la Sangre Santa del Rey Hermenegildo”.

Aparte la antigua Hermandad de la Puerta de Córdoba, algunos caballeros quieren instituir nueva Cofradía caballeresca a San Hermenegildo conforme al espíritu primitivo, que unan a los ejercicios devotos los de caballería que ya se habían perdido. Formando Estatutos lo envían al Rey en su Consejo Supremo de Castilla con carta de 28 de septiembre de 1576, sin dar cuenta a la Ciudad de sus estatutos, lo que  fue causa de no tener efecto la nueva y queda como única Hermandad  la antigua de la Puerta de Córdoba. Con el mismo espíritu caballeresco, se funda nueva institución en 1670: el Real Cuerpo de Maestranza de Caballería de Sevilla, bajo la titularidad de Nuestra Señora del Rosario.

El monarca Felipe II que tenía especial devoción al Santo, lo considera artífice con su martirio de la Conversión Católica Nacional. Después de varios hijos que murieron siendo niños y casi sin esperanzas de heredero, sintiose recompensado al nacer el 13 de Abril de 1578 el Príncipe Felipe Hermenegildo, que fue el rey Felipe III. En 1585 y al milenio del martirio, a petición de Felipe II, el Papa Sixto V (1521-1590) en su primer año de papado lo incorporó al Martirologio Romano con fiesta santoral el día 13 de Abril. En 1586, el monarca manda traer de Sixena la reliquia de la cabeza al nuevo Monasterio del Escorial donde actualmente se venera obteniéndose el Jubileo.

Del V.  P. Cristóbal Suárez de Ribera  y el Nuevo Templo

 Aunque la Hermandad cuida del culto en la Puerta de Córdoba, residía en la vecina Parroquia de San Julián, agregada a la Hermandad. del Santísimo Sacramento, hasta que en 1598 se traslada a su capilla a instancias del licenciado V.P. Cristóbal Suárez de Ribera.

La concurrencia de devotos, y la pequeñez de la capilla, que sólo ocupaba el sitio bajo de la torre, obligó a la hermandad  a edificar una iglesia mas capaz. Para lo cual el Cabildo Municipal otorgó el terreno solicitado, por auto del 21 de agosto de 1606, concediendo 29 varas de sitio para ella y unos solares en la laguna (Alameda) que se vendieron para ayudar a la obra.  Alma de los trabajos fue el V. P. Cristóbal Suárez (1550-1618) a quien sus discípulos sepultaron en la Capilla mayor y pusieron su retrato, obra de Diego Velásquez. (Siendo que el V.  P. Cristóbal había sido padrino de bautismo de Juana Pacheco, mujer de Velásquez, en la parroquia de San Miguel el 1 de Junio de 1602).

Dio comienzo la obra en lunes 26 de febrero de 1607. La hermandad la primera en ayudar, tenía escasos medios: solo 69 reales de fondo y 10.000 maravedíes de renta anual. El V. P. Cristóbal busca a otros bienhechores, y fue el más generoso D. Melchor Maldonado de Saavedra, Juez Oficial y Tesorero de la Casa de Contratación que con limosnas propias y solicitadas a los que seguían la carrera de Indias le ayudó grandemente, gastándose en todo el edificio  más de 20.000 ducados, quedando incorporada a la iglesia la antigua Torre-Puerta como compás de acceso.

Por nuestro hermano Agustín Pinelo, Canónigo de la Catedral Hispalense, se concede Bula del Papa Pablo V, dada en Roma el 1 de mayo de 1607 a favor de la hermandad, con innumerables gracias, jubileos e indulgencias.

Termina la obra a principios de 1616, provista de aderezos de Sacristía y plata en valor de 6.000 ducados. Con el ornato debido para decir Misa, se pide licencia a D. Gonzalo de Ocampo, Provisor del Ilmo. Sr. D. Pedro de Castro de Quiñones, Arzobispo de Sevilla, y habiéndola visitado en persona concede licencia para celebrar Misa en la nueva Iglesia, dada ante Francisco Ordóñez, su Notario, en 26 de Abril de 1616.

El templo se estrena con la mayor solemnidad en la Fiesta de Dedicación al Santo Rey y Mártir Hermenegildo, el domingo 28 de Abril de 1616 a cuyo día se transfiere su fiesta del 13 de Abril. En la tarde hubo Solemnísima Procesión con la imagen del Santo.

Nuevamente el Cabildo Municipal, concede sitio para casa del Administrador eclesiástico que nombra la hermandad, salas para la misma y sacristía, se labra contigua a la iglesia y con un jardín, por Acuerdo Capitular de 8 de mayo de 1616.

El  13 de Octubre de 1618 muere el V. P. Cristóbal Suárez de Ribera a los 58 años, Administrador eclesiástico del Santuario, persona venerable, ejemplar y docta en su tiempo, insigne orador, que dejó muchos discípulos que encaminaba a la perfección. Y para perpetua memoria de sus virtudes, ponen un epitafio en la losa de mármol sobre su sepultura en medio de la capilla mayor del templo que él edifico en honra del Santo Rey.

El retablo mayor a gusto del s. XVII, en madera de roble en su color, tiene tres cuerpos con ornamentación pictórica, al estilo de Alonso Vázquez y Francisco de Herrera el Joven, destacando una elegante escultura del Santo titular, en madera policromada, cuya prestancia y buena calidad hicieron atribuirla a Martínez Montañés.

La Iglesia la adorna aun más D. Melchor Maldonado con un Altar en el cuerpo de la Iglesia del lado del Evangelio, en que puso tres pinturas originales de Tiziano y otras del Mudo y de Peregrino Tibaldi, para entierro de su linaje. Dio también algunas posesiones para aumento de las rentas para el Administrador del templo.

De las Fiestas al Santísimo Sacramento y a la Purísima Concepción

Determina la Hermandad, que tuviese la Iglesia un Sagrario para el Santísimo. Para lo cual se pide licencia al Cabildo Catedral, en sede vacante por muerte del Arzobispo D. Pedro de Castro y Quiñones, y la concede el Cabildo en 30 de marzo de 1624. El sábado 13 de Abril, se trae al Santísimo desde la Parroquial de San Julián en procesión hasta el Altar Mayor en su nuevo Sagrario. Se transfiere la fiesta del santo al lunes y el domingo por la tarde se hacen las primera vísperas con Exposición y música de la Catedral. El lunes 15 se expone temprano el Santísimo y está todo el día. Asiste a la Solemne Misa con sermón: la Hermandad, la nobleza y los dos Cabildos eclesiásticos y secular de la Ciudad. A la tarde se cantaron Vísperas y después  Solemnísima Procesión sacando la imagen del Santo Rey y el Santísimo Sacramento.

En 1625, el 25 de Julio la Hermandad en Cabildo decretó celebrase todos los años Fiesta particular al Santísimo Sacramento el Domingo de Octava del Corpus, con Solemnidad, música y sermón.

El mismo año se reforma la Regla, dejándola en vigor en algunos capítulos y la nueva (la 3ª) se aprueba  y confirma por D. Francisco de Monsalves, Deán y Canónigo de la  Catedral, Provisor en sede vacante del Arzobispo de Sevilla D. Pedro de Castro, ante Cristóbal de Miranda, su Notario, en 10 de septiembre de 1625.

En el Cabildo de la Ciudad de 28 de noviembre de 1631 se refiere la merced del agua que va de paso hacia  la Alameda, para riego del jardín. Y después por acuerdo de dicho Cabildo en Viernes 5 de diciembre del mismo año, hizo merced del sitio que había desde la pared del jardín hasta la primera torre en dirección a la Puerta Macarena, y se acrecentó el jardín y se cercó con tapias hasta dicha torre, tal como hoy se conoce. El mismo Cabildo dio todo el sitio restante que ocupaba una laguna hasta la dicha puerta macarena, con montes de tierra que junto estaban y convirtiose en huerta.

El Domingo 9 de febrero de 1653 la Hermandad hace Voto Solemne de defender la Pureza de la Concepción de Nuestra Señora., mediante juramento y prometiendo dar en su defensa la vida, con obligación de celebrar todos los años Fiesta Solemne de la Concepción el 8 de Diciembre, la cual ya acostumbraba hacer desde más de cien años.

El Día de la Inmaculada 8 de diciembre de 1698 da principio en Sevilla el Jubileo Circular de las Cuarenta Horas, comenzando en la Catedral y circulando por las demás iglesias, siendo asignados los días 2, 3, 4 y 5 de Junio de 1699 para la Hermandad de San Hermenegildo (Puerta de Córdoba).

El Licenciado Francisco de Vera y Rosales, presbítero abogado de la Real Audiencia y de la Santa Inquisición, Hermano y Administrador de San Hermenegildo, escribe una memoria de la Hermandad en una representación impresa en papel de 8 hojas en folio, para que el monarca Carlos II (último de los Austrias que reinó de 1665 a 1700) pida ante Su Santidad que la Fiesta de San Hermenegildo fuese de Precepto en todos los Reinos de España o al menos en la Ciudad de Sevilla.


De la Hermandad hasta nuestros días

En la Fiesta de San Hermenegildo del 13 de abril de 1725, predica Sermón en la Iglesia del Santo, en la Puerta de Córdoba, el M.R.P. Fray Isidoro de Sevilla, de la Orden de Capuchinos y Cronista de la Provincia de Andalucía, inspirador de la nueva advocación mariana de la Divina Pastora en 1703, el cual se manda imprimir.

Con el transcurrir del tiempo, la Hermandad sufre del decaimiento general por los nuevos aires ilustrados y de la Revolución Francesa de 1789. Con la invasión por Napoleón Bonaparte comienza la guerra de la Independencia. El 1 de febrero de 1810 la entrada triunfal en Sevilla encabezada por José I Bonaparte, supone un desastre. A su sombra se roban y pierden tantas obras artísticas en toda Sevilla por el Mariscal Soult, que no sería ajena la Iglesia de San Hermenegildo a la que se despojó de sus valiosas pinturas que después se repusieron por otras no tan buenas.

En 1831 se redactan nuevas Reglas (la 4ª) aprobadas por el Consejo Supremo de Castilla. Desaparece la figura del Hermano mayor, asumida por el rey Fernando VII, y quedan como máxima autoridad ejecutiva del Cabildo Oficiales los Comisarios 1º y 2º.

En la 1ª guerra carlista (1833-40), la Expedición del carlista jienense General Gómez recorre España de Norte a Sur y toma Córdoba. En 1836, Sevilla se fortifica en sus murallas y torres ante un posible ataque. La Hermandad se refugia en San Julián.. En el Plan de fortificaciones hacen tronera y almacenan municiones en la Iglesia. El General  Gómez se aleja hacia la Serranía más al sur. La Hermandad hasta 1840 no regresa a su Templo.

En tiempos de la llamada Corte de los Duques de Montpensier, se realizan magnas procesiones de Corpus Cristi, en la que San Hermenegildo de la Puerta de Córdoba, posesiona delante de San Fernando al  menos de 1862 a 1867 según el historiador Juan Carrero.

En 1868 con la llegada de la Revolución, el nuevo Consistorio revolucionario acelera el derribo de casi todas la Murallas y Puertas, (en 1861 ya empezaron los primeros derribos)  salvándose el tramo desde la Puerta de la Macarena a la Puerta de Córdoba por su mejor estado de conservación  (el 11 de enero de 1908 fueron declaradas Monumento Nacional, consideradas de construcción romana todavía).

Demolido el lienzo de la Muralla hacia uno de los lados de San Hermenegildo, se hicieron obra. El erudito D. José Gestoso transcribe un pequeño azulejo sobre la portada en la calle:”Declaradas por el Gobierno Supremo de la Nación, propiedad de la Hermandad de S. Hermenegildo su templo y cárceles, se reedificaron año de 1871 siendo administrador de la Casa el Pbro. D. Manuel de Sousa y Castro”. Hoy se conserva a los pies de la nave interior.

La llegada de la 2ª República en 1931 supuso quedar en una de las zonas más revolucionarias de la ciudad, por dos veces quedó en llamas destruyeron la vecina Parroquia de S. Julián. No obstante la Hermandad siguió  celebrando sus cultos estos años.

El 14 de Marzo de 1950, los hermanos D. Tomas de Aquino García y D. José Sebastián y Bandarán, Pro. Capellán Real, solicitan al Ayuntamiento que tanto por inclemencias del tiempo, como por la intervención de los marxistas que en el año de 1936 se hicieron fuertes en aquellos lugares, la Iglesia necesitaba una pronta restauración y que se hiciera a cargo del Paro Obrero.  Se aprueba en Sesión Municipal del 19 de Junio, previo encargo del proyecto y dirección de las obras de consolidación y reparación de la Iglesia, al Arquitecto Municipal D. Jesús Gómez- Millán. A propuesta de la Comisión Provincial de Monumentos presidida por D. José Hernández Díaz se asignan los trabajos arqueológicos a D. Francisco Collantes de Terán, Archivero- Jefe Municipal. (Expte. 87/1950 del Neg.O.P. del A.H.MS)

El 1 de julio de 1950, nueva Regla en vigor (y 5ª) por la Comisión nombrada por la Hermandad. y la aprobación de nuestro hermano Sebastián y Bandarán, Capellán Real.

En los trabajos de restauración de la Iglesia, se alargan las obras al unificarse con los de reconstrucción de la antigua Puerta de Córdoba según su estructura primitiva. Conocido era que la única puerta de entrada al patio situado a los pies de la nave, había sido el arco de la primitiva Puerta. Se descubre otra puerta tapiada de arco herradura en codo recto con la primera y que era la salida al exterior. Se derriba la antigua espadaña añadida en la Torre primitiva y aparecen restos de pinturas de distintas épocas, una de las cuales representa a una santa patrona Justa o Rufina. Se realizan dos Proyectos Adicionales en junio de 1951 y de 1952.

En 1955 se realiza requerimiento por la Hermandad al Ayuntamiento de Sevilla de la necesidad de abrir para el culto estando terminado su interior, a falta de acabar la Portada y Campanario del nuevo acceso lateral de la nave. Se firma Proyecto Complementario el 20 de mayo de 1955. 

Desde mediados de los 50, la Adoración Nocturna Española al Santísimo Sacramento establece concordia con la Hermandad para establecer su Sede Canónica. En los años 60 comienza la demolición casi completa del antiguo barrio de San Julián y el éxodo de la antigua vecindad, con una total transformación urbana de calles y edificaciones.

Tras las primeras visitas papales a Sevilla en 1982 y 1993, y comenzado el II Milenio D.C. permanece como testigo la lápida de la Hermandad de San Hermenegildo sita en su Iglesia de la Puerta de Córdoba: “ Oh tú cualquiera que pasas, venera rendido este lugar consagrado con la Sangre Santa del Rey Hermenegildo”. *LAUS DEO*